Capítulo 8
¿Se menciona el domingo en la Biblia?
Una de las formas más directas de responder esta pregunta es examinando todas las veces que la Biblia menciona el primer día de la semana. A diferencia de lo que muchos suponen, estas referencias son pocas y muy específicas. En total, encontramos siete menciones claras del primer día de la semana a lo largo de las Escrituras, y ninguna de ellas lo presenta como un día santo, ni como un sustituto del sábado. Por favor, ten en cuenta el año en que se escribió cada referencia, ya que esto permite ver con mayor claridad que incluso décadas después de la resurrección de Cristo, el tratamiento de este día no cambia ni adquiere un carácter sagrado.
Génesis 1:5. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana el primer día. (Moisés, 1490 a.C.).
La primera referencia aparece desde el inicio mismo de la Biblia, en Génesis 1:5, donde se menciona el primer día de la creación. Allí simplemente se describe la secuencia del tiempo: la tarde y la mañana del primer día. No hay ninguna indicación de santidad ni de reposo asociado a ese día. Es parte del orden natural de la semana, pero no recibe ninguna distinción especial.
Mateo 28:1. Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. (Mateo, 41 d.C.).
Lucas 24:1. Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. (Lucas, 60 d.C.).
Marcos 16:2. Y muy de mañana, el primer día de la semana, a la salida del sol, vinieron al sepulcro.
Marcos 16:9. Mas cuando Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. (Marcos, 64 d. C.).
En el Nuevo Testamento, la mayoría de las menciones están relacionadas con la resurrección de Jesús. Mateo 28:1, Marcos 16:2 y 16:9, y Lucas 24:1 describen cómo las mujeres fueron al sepulcro en el primer día de la semana y encontraron que Cristo había resucitado. Estos textos relatan un hecho histórico, pero no contienen ninguna instrucción, mandamiento ni declaración que otorgue al día un carácter sagrado. Simplemente registran el momento en que ocurrió el evento.
Hechos 20:7. Y el primer día de la semana, reuniéndose los discípulos para partir el pan, Pablo les predicaba; y habiendo de partir al día siguiente, alargó su discurso hasta la medianoche. (Lucas, 63 d. C.).
Otra referencia importante se encuentra en Hechos 20:7, donde se menciona una reunión de los discípulos el primer día de la semana. Sin embargo, el contexto muestra que se trataba de una reunión especial, ya que Pablo iba a partir al día siguiente. El texto no presenta este encuentro como una práctica regular instituida por mandato divino, ni tampoco afirma que ese día debía ser guardado como reposo. Es una descripción de un evento puntual, no una norma establecida.
1 Corintios 16:2. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, atesorándolo, conforme Dios le haya prosperado; para que cuando yo llegue, no se recojan entonces ofrendas. (Pablo, 57 d.C.).
En 1 Corintios 16:2, el apóstol Pablo instruye a los creyentes a apartar ofrendas el primer día de la semana. Pero el pasaje no habla de una reunión congregacional, sino de una acción individual: cada uno de vosotros ponga aparte algo. El propósito era práctico y organizativo, para evitar colectas apresuradas cuando él llegara. Nuevamente, no hay ninguna referencia a la santidad del día ni a su observancia como reposo.
Un detalle adicional que refuerza este punto se encuentra en el idioma original del Nuevo Testamento. La expresión traducida como “primer día de la semana” proviene del griego “μία τῶν σαββάτων” (mía tón sabbáton), que literalmente puede entenderse como “el primero de los sábados” o “el primero después del sábado”. Esta forma de expresión muestra que el sábado seguía siendo la referencia principal para medir el tiempo. Es decir, aun décadas después de la resurrección de Cristo, los escritores bíblicos seguían considerando el sábado como el punto central de la semana.
En conjunto, estas siete menciones presentan un panorama claro: el primer día de la semana aparece en la Biblia como un día común en el que ocurrieron ciertos eventos importantes, pero nunca es declarado santo, ni bendecido, ni santificado, ni establecido como día de reposo. No hay mandamiento, ni ejemplo consistente, ni enseñanza directa que lo coloque en el lugar que ocupa el sábado.
Este hecho nos lleva nuevamente a la pregunta central: si la Biblia menciona el primer día de la semana en varias ocasiones, pero en ninguna de ellas le atribuye santidad, ¿de dónde surge entonces la idea de que fue establecido como el nuevo día de reposo? Estamos cerca de encontrar esa respuesta.