Recientemente fue de impacto mundial la muerte del activista cristiano conservador Charlie Kirk. Con este hecho, volvió a ponerse sobre la mesa —a nivel global— una cuestión que muchos prefieren evitar: el sábado bíblico como día de descanso.
Aunque en su libro Charlie Kirk no afirma que guardar el sábado sea una obligación para todos los cristianos, dejó algo muy claro con su propio testimonio. Él observaba el día de reposo bíblico, desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. Declaró abiertamente que era una bendición, que se trataba del sábado de la creación, establecido por Dios mismo.
El mundo evangélico no puede decir que no recibió un testimonio claro. No vino de un desconocido, sino de uno de sus líderes más influyentes.
Por otro lado, hace apenas unos días, otro nombre muy conocido volvió a sacudir las aguas. El actor cristiano Kirk Cameron, famoso por protagonizar documentales y películas evangélicas, habló públicamente contra la doctrina de los tormentos eternos en el infierno.
Una enseñanza profundamente arraigada en el cristianismo popular, heredada por el protestantismo desde el catolicismo romano, pero que no tiene un fundamento sólido en la Biblia.