Cuerpo Sano = Mente Sana 

1- ¿Cuál es el secreto para alcanzar salud plena?

Proverbios 4:20-21.  Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.  No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón.

2- ¿Quién es la fuente de salud y salvación?

Malaquías 4:2. Mas á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

1 Pedro 2:24. Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.

3- ¿Qué hacer para evitar la enfermedad?

Éxodo 15:26. Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

4- Veamos en la biblia estos Estatutos que son los medios que Jehová utiliza para darnos salud:  

AGUA: 

Ezequiel 36:25, 26. Entonces derramaré agua pura sobre ustedes y serán limpios de todas sus impurezas. Les daré un corazón nuevo y les infundiré un nuevo espíritu. Les quitaré ese corazón de piedra y pondré uno de carne.

DESCANSO: 

Mateo 11:28-30. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. 

EJERCICIO: 

1Timoteo 4:8. Es verdad que el ejercicio físico ayuda a que todo el cuerpo esté sano, pero es mucho mejor esforzarse por confiar cada vez más en Dios, porque nos hace bien aquí en la tierra y también nos servirá cuando vivamos en el cielo. Esto es una verdad que podemos creer, y debemos creer.

LUZ SOLAR: 

Eclesiastés 11:7. Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol;  ¡Qué bueno es disfrutar de la luz del sol!

Mateo 5:45. De modo que sean hijos de su Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.

AIRE PURO: 

Juan 3:8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Juan 20:21. Jesús les dijo de nuevo: “Paz a ustedes. Como el Padre me envió, así también los envío yo”.  Y después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo”. 

Efesios 5:18. Sed llenos constantemente del Espíritu… 

NUTRICIÓN: 

Éxodo 23:25. Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad.

TEMPERANCIA:  

2 Timoteo 1:7. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y Temperancia. 

Gálatas 5:22, 23. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, temperancia; contra tales cosas no hay ley.

ESPERANZA EN DIOS:  

Salmo 103:1-5. Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.

LIMPIEZA: 

Salmo 51:7, 8. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.

ORDEN:  

1Corintios 14:40. Hágase todo decentemente y con orden.

1Corintios 11:3. Quiero que entiendan que Cristo es cabeza de cada hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, así como Dios es cabeza de Cristo.

Ejemplos Bíblicos de Sanidad:

5- Curación de la LEPRA:  

2 Reyes 5. Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.  Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. Luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que este envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Cuando Eliseo el varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel. Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Eliseo le mandó a decir mediante un mensajero: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán. Entonces tu piel quedará restaurada, y te sanarás de la lepra”. Naamán se enojó mucho y se fue muy ofendido. “¡Yo creí que el profeta iba a salir a recibirme! —dijo—. Esperaba que él moviera su mano sobre la lepra e invocara el nombre del Señor su Dios ¡y me sanara!  ¿Acaso los ríos de Damasco—el Abaná y el Farfar—no son mejores que cualquier río de Israel? ¿Por qué no puedo lavarme en uno de ellos y sanarme?”. Así que Naamán dio media vuelta y salió enfurecido. Sus oficiales trataron de hacerle entrar en razón y le dijeron: “Señor, si el profeta le hubiera pedido que hiciera algo muy difícil, ¿usted no lo habría hecho? Así que en verdad debería obedecerlo cuando sencillamente le dice: ¡Ve, lávate y te curarás!”. Entonces Naamán bajó al río Jordán y se sumergió siete veces, tal como el hombre de Dios le había indicado. ¡Y su piel quedó tan sana como la de un niño, y se curó! 

Salmo 6:2. Señor, ten misericordia de mí, que estoy enfermo; sáname, pues todos mis huesos se estremecen.

6- Curación de CANCÉR: 

Isaias 38 y 2Reyes 20. Por aquel tiempo enfermó gravemente Ezequías. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo y le dijo:— Así dice el Señor: Pon en orden tus asuntos, pues vas a morir; no te curarás. Ezequías se volvió cara a la pared y oró al Señor… Señor, sálvame y haremos resonar las arpas todos los días de nuestra vida en el Templo del Señor. Isaías entonces dijo: — Que traigan un emplasto de higos y se lo pongan en la herida para que se cure. Y la hicieron y se la aplicaron al rey en la parte enferma, y el rey se curó. 

Jeremías 17:14. Sáname, Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvado, porque tú eres mi alabanza.

7- Curación de CEGUERA: 

Juan 9:1-7. Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; porque la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 

Isaías 53:4, 5. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.

8- Curación de una MUJER:  

Lucas 8:40-48. Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. Una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? … Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; ve en paz. 

Salmo 107:19-20. En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.

9- RESURRECIÓN de un Muerto: 

Juan 11. Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella… Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea… Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; …Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Entonces Marta salió a encontrarle; Y dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo… Jesús, profundamente conmovido, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.  

Juan 20:31. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

10- ¿Qué es nuestro cuerpo? 

1 Corintios 6:19, 20. ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen con su cuerpo a Dios. 

11- ¿Quién viene a habitar en este Templo?

Hageo 2:7. Haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones a su templo; y lo llenará de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos. 

Colosenses 1:27. A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo EN vosotros, la esperanza de gloria.

12- ¿Cuál es la Buena medicina?

Proverbios 17:22. El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos.

Conclusión:

Salmo 32:4, 5. Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Salmo 41:3. Cuando esté enfermo, el Señor me sustentará; suavizará mis males mientras recobro la salud.

Oseas 6:1-3. Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.  

1Corintios 10:31. En conclusión, ya sea que comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.