Jesús vino en Carne

La Biblia enseña que Jesucristo vino a este mundo en nuestra misma naturaleza humana —la “carne”—, con todas sus debilidades, pero sin pecado. En esa condición, fue tentado en todo y venció al pecado. Esto demuestra que la ley de Dios no fue abolida, sino confirmada en la vida de Cristo, y que también nosotros podemos obedecer por la fe en Él. Negar esta verdad equivale a negar la realidad de la encarnación y del poder de Dios para salvarnos.

1- ¿Quién es el segundo Adán?

1 Corintios 15:45. Y así está escrito: El primer hombre Adán fue hecho un alma viviente; el postrer Adán, un espíritu vivificante.

Nota: Adán, en su perfección, cayó en pecado. Cristo, en condición humana caída, venció al pecado y nos da vida eterna. Él vino a restaurar lo que el primer Adán perdió.

2- ¿Qué dice la Biblia sobre la debilidad de la carne?

Mateo 26:41. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Romanos 8:5. Porque los que son de la carne, en las cosas de la carne piensan; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Romanos 13:14. Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para satisfacer los deseos de la carne.

Nota: La carne simboliza la naturaleza humana caída, inclinada al pecado. Jesús también participó de esta naturaleza, pero nunca cedió a sus deseos.

3- ¿Qué es el pecado según la Biblia?

1 Juan 3:4. Cualquiera que comete pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.

Nota: El pecado no es una simple debilidad, sino una transgresión de la ley de Dios. Por lo tanto, si Jesús venció al pecado, significa que vivió en obediencia a la ley divina.

4- ¿De qué naturaleza participó Jesús al hacerse hombre?

Hebreos 2:14-18. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no tomó para sí la naturaleza de los ángeles, sino que tomó la de la simiente de Abraham. Por cuanto le era preciso ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Porque en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Nota: Cristo no vino con una naturaleza especial como la de los ángeles. Tomó nuestra misma carne humana, con todas sus debilidades, para ser nuestro ejemplo y ayudador.

5- ¿Qué significa que Jesús vino en semejanza de carne de pecado?

Romanos 8:1-4. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Nota: Jesús condenó al pecado en la carne misma. No fue una victoria teórica ni a distancia: en nuestra naturaleza venció al enemigo.

6- ¿Qué dice la Biblia sobre confesar que Cristo vino en carne?

1 Juan 4:1-3. Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo.

Nota: Negar que Cristo vino en carne humana es una señal del espíritu del anticristo. Esta verdad es un pilar de la fe cristiana.

7- ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Cristo en su victoria?

Apocalipsis 3:21. Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como también yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

1 Pedro 2:21. Porque para esto fuisteis llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas.

Nota: Jesús no solo venció para mostrarnos su poder, sino para que también nosotros venzamos como Él venció.

8- ¿Fue Jesús tentado como nosotros?

Hebreos 4:15. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino [uno] que fue tentado en todo según [nuestra] semejanza, pero sin pecado.

Nota: Cristo enfrentó las mismas tentaciones que nosotros, pero nunca cayó en pecado.

9- ¿Cómo se mantuvo Jesús sin pecado en la carne?

Isaías 53:3-5. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como [que] escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

1 Pedro 2:22. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca.

Nota: Jesús, aunque cargó con nuestras debilidades y dolores, nunca cometió pecado.

10- ¿Qué poder nos da Cristo para vencer en nuestra carne?

Gálatas 2:20. Con Cristo estoy juntamente crucificado; y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Filipenses 4:13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Nota: Así como Jesús venció en la carne, nosotros podemos vencer si Cristo vive en nosotros por la fe.

Conclusión:

Jesús tomó nuestra carne humana, fue tentado como nosotros y, en esa condición, venció al pecado. Esta victoria demuestra que la ley de Dios sigue en pie y puede cumplirse en los que andan conforme al Espíritu. Negar que Cristo vino en carne es negar la realidad de la salvación. Pero creerlo fortalece nuestra fe en que también nosotros, por medio de Cristo, podemos vivir en obediencia a Dios y tener victoria sobre el pecado.