Los Dos Pactos: Obras vs. Fe

Un estudio bíblico basado en Gálatas 4 y la vida de Abraham

1- ¿Cuántos hijos tuvo Abraham y qué representa cada uno?

Gálatas 4:22-23. Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre. Pero el de la sierva nació según la carne; mas el de la libre nació por la promesa.

Nota: Abraham tuvo dos hijos: Ismael, nacido de Agar, resultado de un esfuerzo humano; e Isaac, nacido de Sara, como cumplimiento de una promesa divina. Estos dos hijos representan dos maneras de relacionarse con Dios: por obras o por fe.

2- ¿Qué declaración hace Pablo sobre estos dos hijos?

Gálatas 4:24. Los cuales son una alegoría; porque estos son los dos pactos: el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendra para servidumbre, que es Agar.

Nota: Este es el texto clave del estudio. Pablo afirma que los dos hijos y las dos mujeres representan dos pactos espirituales. Agar e Ismael representan el viejo pacto, basado en el esfuerzo humano. Sara e Isaac representan el nuevo pacto, basado en la fe y en el cumplimiento de la promesa por parte de Dios.

3- ¿Qué representa Agar y su hijo en esta alegoría?

Gálatas 4:25. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, la cual está en servidumbre con sus hijos.

Nota: Agar representa el pacto del Sinaí, donde el pueblo prometió obedecer por sus propias fuerzas (Éxodo 19:8). Esta actitud lleva a la servidumbre del pecado, pues sin fe y sin regeneración es imposible obedecer verdaderamente.

4- ¿Qué representa Sara y su hijo en este contraste?

Gálatas 4:26. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

Nota: Sara representa la libertad del nuevo pacto, donde la ley de Dios es escrita en el corazón por el Espíritu Santo (Jeremías 31:33). No se trata de promesas humanas, sino de la obra divina en el creyente por la fe.

5- ¿Cómo fue la fe de Abraham antes de la experiencia con Agar?

Génesis 15:6. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Nota: Aquí se ve el principio del nuevo pacto: justificación por fe. Abraham creyó, y fue declarado justo sin hacer obra alguna. Esta es la experiencia que Dios busca repetir en cada creyente.

6- ¿Qué hizo Abraham cuando trató de cumplir la promesa por sus propios medios?

Génesis 16:1-2. Y Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: He aquí ahora Jehová me ha impedido tener hijos; te ruego pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y oyó Abram la voz de Sarai.

Nota: Aquí Abraham actúa según la carne, confiando en el esfuerzo humano, no en el poder de Dios. Esta experiencia simboliza el viejo pacto, en el cual el hombre promete obedecer por sí mismo sin el nuevo nacimiento.

7- ¿Cómo nació el hijo de la promesa?

Génesis 21:1-2. Y visitó Jehová a Sara, como había dicho; e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y concibió Sara, y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.

Nota: Isaac nació por el poder de Dios y el cumplimiento de su promesa, no por obras humanas. Este es el corazón del nuevo pacto: fe en lo que Dios puede hacer, no en lo que nosotros hacemos.

8- ¿Cómo trató Ismael (el hijo de la carne) a Isaac (el hijo de la promesa)?

Gálatas 4:29. Pero como entonces el que era nacido según la carne perseguía al que era nacido según el Espíritu, así también ahora.

Nota: El legalismo, representado por Ismael, siempre persigue al que vive por la fe. Esto ocurre cuando la religión basada en obras rechaza la experiencia genuina del nuevo nacimiento.

9- ¿Qué instrucción nos da la Escritura respecto al viejo pacto?

Gálatas 4:30. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no heredará el hijo de la sierva con el hijo de la libre.

Nota: El pacto basado en obras no tiene herencia en el Reino de Dios. Debemos desechar la experiencia de autojustificación y abrazar la salvación por gracia mediante la fe.

10- ¿Por qué Israel no alcanzó la justicia que buscaba?

Romanos 9:31-32. Mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó a la ley de justicia. ¿Por qué? Porque no la iban tras ella por fe, sino como por obras de la ley; pues tropezaron en la piedra de tropiezo.

Nota: Israel buscaba justicia, pero lo hacía por el camino equivocado: por obras, no por fe. Esta es exactamente la esencia del viejo pacto: confiar en uno mismo en vez de confiar en Dios. El nuevo pacto enseña que la justicia no se alcanza por nuestras fuerzas, sino que es un don recibido por fe.

11- ¿Quiénes somos los creyentes según esta alegoría?

Gálatas 4:3. Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

12- ¿Cuál fue la promesa central del nuevo pacto?

Jeremías 31:33. Mas este será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en su corazón; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Nota: Dios no cambia su ley, sino que cambia el lugar donde está escrita: ya no en tablas de piedra, sino en el corazón del creyente, para que se cumpla por amor y por fe, no por imposición externa.

13- ¿Cómo confirma el Nuevo Testamento esta promesa?

Hebreos 8:10. Por lo cual, este es el pacto que ordenaré a la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en la mente de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo.

Hebreos 10:16. Este es el pacto que ordenaré a ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré…

Nota: El nuevo pacto consiste en que Dios escribe su ley dentro del creyente. Es un pacto de transformación interna, no de anulación de mandamientos. La ley permanece, pero se cumple desde adentro, por medio del Espíritu Santo (Romanos 8:4).

14- ¿El nuevo pacto elimina la ley de Dios?

Romanos 3:31. ¿Luego invalidamos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.

Nota: La fe no elimina la ley, sino que la establece en su verdadero lugar, en el corazón del creyente que ha nacido de nuevo. Este es el fruto del nuevo pacto: no anarquía espiritual, sino obediencia que nace del amor (Juan 14:15).

15- ¿Cuál pacto es llamado "el pacto eterno"?

Hebreos 13:20. Y el Dios de paz que sacó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda buena obra para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo…

Nota: El nuevo pacto, sellado con la sangre de Cristo, es llamado “el pacto eterno”. Este pacto no es una invención del Nuevo Testamento, sino que fue planeado desde la eternidad (Apocalipsis 13:8).

16- ¿Fue siempre el deseo de Dios escribir su ley en el corazón?

Deuteronomio 5:29. ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos mis mandamientos todos los días, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!

Nota: Desde el Sinaí, Dios deseaba un pueblo transformado internamente, no solo obediente externamente. La verdadera obediencia debía fluir de un corazón renovado, lo cual es precisamente el principio del nuevo pacto.

Deuteronomio 30:6. Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Nota: Aquí se anticipa la obra del Espíritu, que transforma el corazón. Dios siempre quiso una relación basada en el amor y la renovación interna, no en ritos vacíos ni en cumplimiento externo.

17- ¿Por qué fue necesario un nuevo pacto?

Hebreos 8:7-9. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

Nota: El problema no era la ley ni Dios, sino el pueblo, que no permaneció en el pacto porque lo basaron en su propia promesa: “Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Éxodo 19:8). Dios deseaba relación, no ritualismo.

18- ¿Vivieron los justos del Antiguo Testamento bajo el nuevo pacto?

Hebreos 11:13. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Nota: Los fieles del Antiguo Testamento no fueron salvos por el viejo pacto, sino por la fe en la promesa. Vivieron bajo los principios del nuevo pacto, aunque Cristo aún no se había manifestado.

19- ¿Desde cuándo estaba planeado el nuevo pacto?

2 Timoteo 1:9. Quien nos salvó, y llamó con llamamiento santo; no conforme a nuestras obras, sino según su propósito y gracia, la cual nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.

Tito 1:2. En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no puede mentir, prometió antes del principio de los siglos.

Nota: El plan de salvación por gracia y fe fue establecido desde antes de la creación del mundo. El nuevo pacto no es un “plan B”; es el único plan verdadero de salvación.

Conclusión:

La Biblia enseña claramente que Dios siempre quiso que su pueblo viviera bajo el nuevo pacto, el pacto eterno de la fe, basado en su promesa, su gracia y su poder para transformar el corazón. El viejo pacto, basado en promesas humanas y esfuerzos propios, nunca pudo traer justicia ni verdadera obediencia.

La historia de Abraham, Agar y Sara ilustra esta verdad: Ismael nació por la carne, por la voluntad humana; Isaac nació por la promesa, por la fe en el poder de Dios. Así también, nosotros somos llamados a ser hijos de la promesa, no de la esclavitud del legalismo.

El nuevo pacto no anula la ley de Dios, sino que la establece en el corazón. Es el plan eterno de salvación, preparado desde antes de la creación, y revelado plenamente en Cristo. A cada alma se le ofrece esta elección: vivir por las obras de la carne o por la fe en el Hijo de Dios. Que elijamos, como Abraham, creer a Dios, y que esa fe nos sea contada por justicia.