¿Cómo prepararnos para la crisis final?
Por Emmanuel VallejosLa Biblia enseña que vendrán momentos de dificultad para el pueblo de Dios. Sin embargo, nuestra preparación no debe estar basada en el miedo, sino en aprender desde ahora a confiar plenamente en nuestro Padre celestial.
1- ¿Debemos aferrarnos a las cosas materiales?
Mateo 6:19-21. No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
Nota: Las posesiones pueden desaparecer. Una verdadera preparación significa aprender a desprender nuestro corazón de aquello que podemos perder y colocar nuestra seguridad en Dios.
2- ¿De quién debemos aprender a depender?
Salmos 37:3-5. Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
Nota: Dios puede utilizar el trabajo, el dinero y diferentes medios para sostenernos. El problema comienza cuando nuestra confianza está puesta en esos medios y no en quien los proporciona. La preparación para la crisis consiste en aprender hoy a decir: “Mi seguridad no está en lo que tengo, sino en Dios.”
3- ¿Cómo podemos aprender a depender diariamente de Dios?
Mateo 6:11. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Mateo 6:33-34. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal.
Mateo 4:4. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.
Nota: Jesús nos enseñó a pedir el pan cada día y a vivir un día a la vez. Esto expresa una vida de dependencia continua de Dios. De la misma manera necesitamos diariamente alimento espiritual mediante la oración y el estudio de la Palabra. No podemos esperar hasta que llegue una crisis para aprender a confiar en Dios. Esa relación debe desarrollarse ahora, día tras día.
4- ¿Puede Dios sostener a sus hijos cuando los recursos normales desaparecen?
1 Reyes 17:2-6. Y fué a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Cherith, que está delante del Jordán; y beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él fué, e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fué y asentó junto al arroyo de Cherith, que está antes del Jordán. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde; y bebía del arroyo.
Nota: Elías se encontraba apartado de los medios normales de subsistencia, pero Dios sabía exactamente dónde estaba y qué necesitaba. El mismo Dios que sostuvo a Elías continúa siendo capaz de sostener a sus hijos.
5- ¿Debemos vivir preocupados pensando en cómo sobreviviremos?
Mateo 10:29-31. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Nota: Jesús utiliza algo aparentemente insignificante —un pequeño pájaro— para enseñarnos cuánto conoce Dios acerca de nosotros. Si ningún pajarillo pasa inadvertido delante del Padre, mucho menos serán olvidados sus hijos durante una crisis.
6- Entonces, ¿cuál es la verdadera preparación para la crisis final?
Salmos 46:1-3. Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramaran, turbaranse sus aguas; temblarán los montes a causa de su braveza.
Nota: Podemos hacer preparativos razonables y actuar con prudencia, pero ninguna cantidad de dinero, alimentos o recursos puede sustituir una relación personal con Dios. La preparación para la crisis final comienza antes de la crisis: en la oración de hoy, en el estudio de la Biblia de hoy, en la obediencia de hoy y en aprender cada día a confiar más plenamente en nuestro Padre celestial. Lo que no aprendamos a hacer hoy, difícilmente lo haremos en aquel momento. Si no aprendemos a confiar en Dios ahora, en tiempos de paz, mucho menos podremos hacerlo cuando llegue la crisis.