La Sola Escritura

1- ¿Cuál es el origen de toda Escritura verdadera?

2 Timoteo 3:16. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Nota: La Biblia misma declara que todo lo que está escrito en ella proviene de la inspiración divina. No es invención humana ni tradición, sino palabra de Dios revelada.

2- ¿Con qué propósito Dios dio la Escritura?

2 Timoteo 3:17. Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Nota: La Escritura es suficiente. No se necesita de otros libros, tradiciones ni autoridades para conocer la voluntad de Dios. Con ella, el creyente está completamente equipado.

3- ¿Dónde se debe buscar la verdad?

Isaías 8:20. ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

Nota: Toda enseñanza y doctrina debe ser examinada a la luz de la Palabra de Dios. Si contradice las Escrituras, no proviene de Dios, por más tradición o autoridad humana que la respalde.

4- ¿Qué actitud tuvieron los creyentes fieles en Berea ante las enseñanzas?

Hechos 17:11. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así.

Nota: Aun escuchando al apóstol Pablo, los de Berea verificaban cada enseñanza con la Biblia. Esto valida el principio de que la Escritura es la autoridad final.

5- ¿Jesús aceptó alguna autoridad superior o paralela a la Escritura?

Mateo 4:4. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, mas de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Nota: Ante la tentación, Jesús no apeló a la tradición ni a la autoridad rabínica, sino a lo que está escrito. Esta es la base del principio de Sola Escritura: “Escrito está”.

6- ¿Reprendió Jesús a los que daban más valor a la tradición que a la Palabra de Dios?

Marcos 7:7-9. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres… Bien rechazáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

Nota: Jesús denunció que poner la tradición por encima de la Palabra de Dios invalida el verdadero culto. La tradición no puede reemplazar ni contradecir la Escritura.

7- ¿Cuál fue la actitud de los profetas ante la revelación divina?

Jeremías 1:9. Y extendió Jehová su mano, y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

Nota: Los verdaderos profetas no hablaban de su propia imaginación o tradición, sino que transmitían fielmente lo que Dios les revelaba.

8- ¿Qué condena Dios a quienes añaden o quitan a su Palabra?

Apocalipsis 22:18-19. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida...

Nota: Añadir tradiciones, nuevas revelaciones o doctrinas humanas a la Palabra de Dios es un pecado grave. Lo mismo ocurre al omitir o despreciar lo que ya ha sido revelado.

9- ¿Qué dice la Escritura sobre la sabiduría humana frente a la Palabra de Dios?

1 Corintios 1:19. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos.

Nota: El razonamiento humano y las tradiciones religiosas no pueden reemplazar la sabiduría divina revelada en la Escritura. Lo que cuenta es lo que está “escrito”.

10- ¿Qué hizo Jesús con las Escrituras tras su resurrección?

Lucas 24:27. Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían.

Nota: El mismo Cristo interpretó su misión y obra a través de las Escrituras del Antiguo Testamento. No recurrió a concilios ni tradiciones orales, sino a lo que estaba escrito.

11- Conclusión:

El principio de Sola Escritura es bíblico y contundente. Los apóstoles, los profetas, y el mismo Jesucristo, se sujetaron únicamente a la Palabra escrita como autoridad final. La Escritura es suficiente, clara, inspirada y permanente. Quien desee conocer la verdad, debe buscarla en la Biblia. No en tradiciones humanas, no en autoridades religiosas, no en emociones o revelaciones modernas, sino en lo que Dios dejó escrito para siempre.

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Juan 17:17