Lección 9

El Gozo de la Colaboración

1- ¿Cuál era el gozo y la misión de Cristo?

Hebreos 12:2. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; el cual, por el gozo que le fue propuesto, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Mateo 20:28. Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Nota: El gozo de Cristo consistía en salvar a los perdidos, aun a costa de sufrimiento y sacrificio. Ese mismo espíritu de servicio es el que Él quiere reproducir en sus seguidores.

2- ¿Qué produce en nosotros el amor de Cristo?

2 Corintios 5:14-15. Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Juan 4:14. Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Nota: El amor de Cristo no se puede ocultar; quien lo recibe se convierte en un manantial de bendición para otros.

3- ¿Qué deseo nace en el corazón del que ha encontrado a Cristo?

Juan 1:41-42. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo). Y le trajo a Jesús.

Salmo 66:16. Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.

Nota: El verdadero creyente siente un impulso natural de compartir con otros la experiencia de haber hallado al Salvador.

4- ¿Qué privilegio nos concede Dios en el plan de salvación?

1 Corintios 3:9. Porque nosotros somos colaboradores de Dios; y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

2 Pedro 1:4. Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.

Nota: Dios podría haber enviado ángeles para anunciar el evangelio, pero eligió asociarnos a Su obra para nuestro desarrollo espiritual y gozo eterno.

5- ¿Cómo contribuye el servicio cristiano a nuestro crecimiento espiritual?

Proverbios 11:25. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.

Mateo 25:29. Porque a todo el que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Nota: El ejercicio de las facultades espirituales fortalece la fe, aumenta la capacidad de servir y afianza el carácter en semejanza a Cristo.

6- ¿Qué responsabilidad recae sobre cada creyente?

Mateo 28:19-20. Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Hechos 1:8. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Nota: Todo cristiano, de acuerdo con sus talentos y oportunidades, tiene el deber de llevar la luz del evangelio a otros.

7- ¿Podemos servir a Cristo aun en las tareas más humildes?

Colosenses 3:23-24. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís.

1 Corintios 7:24. Hermanos, cada uno, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.

Nota: La fidelidad en las responsabilidades cotidianas, por sencillas que sean, es un servicio aceptable ante Dios cuando se hace por amor.

8- ¿Qué influencia puede ejercer el creyente más humilde?

Mateo 5:16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Eclesiastés 11:1. Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.

Nota: Aun sin darse cuenta, el cristiano puede sembrar semillas de bendición cuya cosecha sólo verá en la eternidad.