El Poder de la Ley

Por Emmanuel Vallejos

1- ¿A que nos lleva aprender Ley de Dios?

Salmos 119:104. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Salmos 119:163. La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.

Nota: Nos lleva a amar la verdad y aborrecer el error y la mentira en todas sus formas. La falsa religión, la falsa ciencia, las mentiras históricas, etc. Un cristiano familiarizado con la Ley de Dios siempre busca la verdad y no se deja manipular por el error ni la superstición.

2- ¿Qué brinda al creyente conocer la Ley de Dios?

Salmos 119:45. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos.

Santiago 2:12. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

Juan 8:32. Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Nota: Conocer la Ley de Dios nos permite diferenciar entre lo falso y lo verdadero, por lo tanto, nos permite elegir libremente. De lo contrario seríamos engañados continuamente por Satanás. Seríamos esclavos.

3 - La Ley de Dios nos libra del relativismo moral

1 Juan 3:4. Cualquiera que comete pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.

Nota: El relativismo moral propone que lo bueno y lo malo son construcciones sociales sujetas a cada cultura y época, con lo cual, lo que antes era pecado hoy ya no lo es, o lo que en un lugar es pecado, en otro ya no lo es. La ley de Dios corta definitivamente con esa especulación. Lo correcto e incorrecto son absolutos y no relativos para Dios.

4- ¿Cuál es el fruto de meditar en la Ley de Dios y amarla? 

Salmos 119:97. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Salmos 1:1-3. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Salmos 119:165. Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo.

Salmos 19:7-8. La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová, es puro, que alumbra los ojos.

Nota: Amar y contemplar la ley de Dios, trae paz, convierte el corazón, nos hace sabios y trae frutos espirituales. En pocas palabras: preserva y asegura al creyente en la presencia de Dios.

5- ¿A qué persona contemplamos en la Ley de Dios?

Hebreos 10:5-7. Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo: Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo (en la cabecera del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad.

Salmos 40:7-8. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí: El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi corazón.

Juan 8:29. Y el que me envió, está conmigo; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Nota: Amar y contemplar la Ley de Dios es amar y contemplar a Cristo, ya que Cristo es la voluntad de Dios (Ley de Dios) manifestada en la humanidad.