Lección 14
LA HORA DE SU JUICIO
El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre (Apocalipsis 3:7) nos revela en el Apocalipsis que hay una hora del juicio (Apocalipsis 14:7).
En Apocalipsis 14 están los mensajes de los tres ángeles, el primero de los cuales anuncia la hora del juicio. Dejaremos para otro momento los mensajes segundo y tercero. Estos ángeles evidentemente son simbólicos, pues se les confió la tarea de predicar el evangelio eterno a las multitudes. Esa tarea no fue confiada por Dios a ángeles literales, sino a los seres humanos. Por lo tanto, debiera ser entendido como símbolo de un grupo de creyentes anunciadores de estos mensajes.
1- ¿Cuál es el solemne mensaje proclamado por el ángel que tenía el evangelio eterno?
Apocalipsis 14:6, 7. Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Nota: Este mensaje tiene que ver con dos cosas ligadas entre sí: una que ocurriría en el cielo y la otra en la tierra. El juicio del que se habla aquí ocurre en el santuario celestial, pues a su conclusión sale del templo de Dios un ángel con la hoz para segar (Apocalipsis 14:14-16). Este acontecimiento aparecía profetizado en la purificación del santuario. El otro suceso ocurriría en la tierra, donde habría que adorar a Dios en los términos del mandamiento que ordena respetar el sábado como día de reposo (Éxodo 20:8-11). La restauración de la adoración a Dios como Creador por medio del respeto del Santo Sábado sería proclamada cuando llegase la hora del juicio.
Hay una profecía del Antiguo Testamento que habla de ambos acontecimientos y que señala cuándo será la hora del juicio. Un estudio de la purificación del santuario del Antiguo Testamento nos permitirá comprender mejor la profecía del juicio investigador que ocurriría en el santuario celestial.
2- ¿Cómo hacía el pecador del Antiguo Testamento para conseguir el perdón de sus pecados?
Levítico 4:27-30.
Traía una ofrenda sin defecto.
Ponía su mano sobre la cabeza de la expiación y la degollaba.
El sacerdote ponía la sangre sobre los cuernos del altar.
Nota: Esos ritos eran símbolos que no tenían valor por sí mismos. La sangre de Cristo, representada por la de los animales, es la única que tiene poder redentor (Hebreos 9:9-14).
3- ¿Qué evidencia bíblica nos permite entender que esos pecados perdonados quedaban registrados en el santuario, contaminándolo?
Jeremías 17:1. El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro y con punta de diamante; está esculpido en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares.
Nota: E. G. de White (Patriarcas y profetas, pág. 368) dice que cuando el sacerdote rociaba la sangre, simbólicamente el pecado era trasladado al santuario. El pecador era perdonado de su maldad, pero quedaba un sangriento registro en el santuario. Esa ceremonia ayuda a comprender por qué en el Apocalipsis y otras partes de la Biblia se habla de los libros de registros en los cielos (Apocalipsis 3:5; 20:12, 15; Malaquías 3:16, 17; Hebreos 13:12).
4- Después de la acumulación de los pecados de los penitentes durante un año, ¿qué se hacía el día de la expiación (10° día del 7° mes)?
Levítico 16:29-34. Y hará la expiación por el lugar santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes, y por todo el pueblo de la congregación... una vez al año por todos los pecados de Israel.
Nota: En Levítico 16:1-28 se describen las ceremonias que se realizaban en el día en que el santuario era purificado. Con esta ceremonia era purificado el santuario del registro de los pecados de los arrepentidos que confesaron su culpa; de los sacerdotes oficiantes, quienes comían la carne, y por último el altar y el santuario donde la sangre era derramada y asperjada. La purificación del santuario era realizada con la sangre del macho cabrío “por Jehová” (Levítico 16:9, 15, 16, 18, 20, 21), símbolo de la sangre de Jesús (Hebreos 7:27; 9:23-26).
5- ¿Qué sentencia que caía sobre aquellos que ese día no arreglaban sus vidas con Dios simboliza un juicio?
Levítico 23:27-29. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.
Nota: Con esta ceremonia cerraban el año religioso, símbolo del fin de los tiempos. El juicio del que habla aquí podría ser el que se refiere el Nuevo Testamento, por ejemplo en 1 Pedro 4:17, donde habla del juicio de la casa de Dios en armonía con Levítico 16:34. Es el juicio investigador previo a la segunda venida de Cristo.
6- ¿Qué declaración del Nuevo Testamento demuestra que esa ceremonia era símbolo de un juicio investigador que habría de realizarse en el cielo?
Hebreos 9:23-28. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo.
7- ¿Qué se realizaría en el cielo justamente antes de venir Jesús?
Daniel 7:9-10. Daniel vio que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días... el juicio se asentó y los libros fueron abiertos.
Nota: Esta fase investigadora del juicio atañe al pueblo de Dios, comenzando por los primeros habitantes de la tierra hasta los que estén vivos al venir el Señor. Serán juzgadas las obras, sean buenas o malas (Eclesiastés 12:14), en base a la ley de Dios (Santiago 2:12), de acuerdo a lo que está registrado en los libros del cielo (Apocalipsis 20:12). El acusador es Satanás (Apocalipsis 12:10; Zacarías 3:1-2). Cristo, nuestro abogado que perdonó a todo aquel que lo aceptó como Salvador, borra el pecado de los registros del cielo. En 1 Juan 1:7, 9 dice que la sangre de Jesús perdona y limpia o purifica. Él promete en Apocalipsis 3:5 no borrar del libro de la vida a los vencedores. Nótese que el juicio ocurre en el cielo (Daniel 7:13) en la época en que el profeta está impresionado por la obra que el anticristo está haciendo en la tierra (Daniel 7:8-10). Al final del juicio investigador estará decidida la suerte de todo ser viviente (Apocalipsis 22:11-12).
8- ¿Quiénes serán juzgados en la segunda fase del juicio final?
Apocalipsis 20:4-7, 11, 12, 15. El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
Nota: Esta fase del juicio atañe a los que no se hallaron inscritos en el libro de la vida (Apocalipsis 20:15). Será realizado por el Señor junto con los redimidos durante el Milenio (Apocalipsis 20:4; 1 Corintios 6:2-3). Este juicio es para beneficio de los santos, quienes glorificarán a Dios al comprobar la justicia de Dios expresada en sus juicios.
9- ¿Cómo era ilustrada en el servicio del día de la expiación la erradicación final del pecado?
Levítico 16:10, 20-22.
Nota: Toda la expiación salvífica era cubierta por el macho cabrío “por Jehová”. Como dice Isaías 53:6: Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Ahora entra en escena el otro macho cabrío, por Azazel, el cual no es sacrificado. Este no salva a nadie, pues sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22). Este no tiene muerte sustitutoria, sino que representa al verdadero culpable del surgimiento del pecado que ya había sido perdonado y expiado por Cristo, quien finalmente purifica el santuario, eliminando de él toda mancha: la mancha del pecado, la mancha de las calumnias contra el carácter de Dios. La mancha no puede quedar más sobre Cristo, porque la segunda vez, sin relación con el pecado, será visto por los redimidos (Hebreos 9:28). Ese macho cabrío de Azazel, abandonado a su propia suerte y destrucción representa a Satanás, primero en el Milenio y finalmente en su destrucción final, cuando toda mancha de rebelión y pecado será definitivamente extirpada.
10- ¿Cómo describe el Apocalipsis la manera como se cumplirá la última parte del juicio profetizado en el simbolismo del santuario?
Apocalipsis 14:17-20; 20:11-15.
Nota: Esta es la fase ejecutiva del juicio. Así como en Apocalipsis 14:15-16 al fin del juicio investigador salía del santuario el ángel con la orden de segar la mies (juntar a los fieles redimidos), en los versículos 17 al 20 sale del templo la orden de completar la purificación erradicando el pecado (y a los pecadores rebeldes) para siempre. Las uvas son lanzadas en el lagar de la ira de Dios, y el diablo y sus ángeles y sus adeptos son destruidos en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:14). La promesa es que el mal no se levantará nuevamente (Nahum 1:9; Apocalipsis 21:1-6).
11- Mi decisión:
Siendo que mi nombre será considerado en el juicio final, le ruego a Jesús, mi abogado defensor, que me defienda y cubra con los méritos de su sangre y que me ayude a ser fiel súbdito de su reino nuevo.