Profecías Cumplidas por Jesús

Una de las evidencias más sólidas de que Jesús es el Mesías prometido se encuentra en el cumplimiento exacto de las profecías del Antiguo Testamento. Escritas siglos antes de su nacimiento, estas profecías anunciaban con precisión detalles sobre su nacimiento, vida, ministerio, muerte y resurrección. A través de ellas, Dios reveló su plan de redención y señaló a Cristo como el cumplimiento de todas sus promesas. A continuación, presentamos algunas de las profecías bíblicas que se cumplieron en la persona de Jesús, con sus respectivas referencias tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

1. Nacimiento virginal

2. Nacido en Belén

3. Descendiente de Abraham

4. Descendiente de Isaac

5. Descendiente de Jacob

6. De la tribu de Judá

7. Heredero del trono de David

8. Hijo de Dios

9. Sería precedido por un mensajero

10. Ministraría en Galilea

11. Haría milagros

12. Entraría triunfalmente en Jerusalén sobre un asno

13. Sería rechazado por su propio pueblo

14. Sería traicionado por un amigo

15. Sería vendido por 30 piezas de plata

16. Sería acusado falsamente y enmudecería ante sus acusadores

17. Sería escupido y golpeado

18. Sería crucificado con malhechores

19. Oraría por sus enemigos

20. Serían echados suertes por sus vestidos

21. Le darían vinagre para beber

22. Ninguno de sus huesos sería quebrado

23. Sería traspasado en manos, pies y costado

24. Sería sepultado con los ricos

25. Resucitaría al tercer día

Reflexión final

El cumplimiento de estas profecías en la vida de Jesús no fue casualidad, sino el resultado de un plan divino trazado desde la eternidad. Cada detalle anunciado por los profetas fue cumplido con precisión, confirmando que Jesús de Nazaret es el Mesías, el Hijo de Dios, y el Salvador del mundo. Su vida no solo responde a las promesas antiguas, sino que también es la garantía de las promesas futuras.

Por eso, te invitamos a escudriñar por ti mismo las Escrituras. Estudia cada profecía, compara los textos, y permite que la misma Biblia confirme su verdad. Así como los de Berea examinaban cada día las Escrituras para ver si las cosas eran así (Hechos 17:11), tú también puedes hallar una fe firme y razonable, basada en la Palabra profética más segura (2 Pedro 1:19). El estudio profundo de estas profecías fortalecerá tu fe y te revelará el amor eterno de Dios manifestado en Cristo Jesús.