¿Se ha perdido el Sábado?

Una de las objeciones más comunes a la observancia del sábado bíblico es la creencia de que, debido a los cambios realizados al calendario a lo largo de la historia, el ciclo semanal pudo haberse alterado, haciendo imposible identificar cuál es el verdadero séptimo día. Sin embargo, tanto la historia como la ciencia afirman con claridad que el ciclo de siete días nunca ha sido interrumpido. Desde la antigüedad hasta nuestros días, incluso a través de las reformas del calendario juliano y gregoriano, la secuencia ininterrumpida de los días de la semana se ha preservado. Los testimonios de astrónomos, calendarios oficiales y fuentes enciclopédicas demuestran que el sábado actual corresponde al mismo séptimo día que Dios bendijo y santificó en la creación. Esta evidencia refuerza la veracidad de la Palabra de Dios y el llamado a la obediencia a sus mandamientos.

Citas esclarecedoras

«La semana es un período de siete días… Esta ha sido utilizada desde tiempo inmemorial en casi todos los países orientales.» 

(La Enciclopedia Británica 11ª edición, vol. 4 pág. 988, artículo “calendario”).

En los años de 1920 y a principios de los años de 1930, la Liga de las Naciones estaba considerando alterar el calendario Gregoriano. Muchas ideas fueron consideradas y debatidas. En el informe oficial de la Liga “Informe sobre la Reforma del Calendario”, publicado en Génova, el 17 de agosto de 1926 están las siguientes declaraciones por astrónomos prominentes:

«La semana se ha mantenido por miles de años y por lo tanto ha sido consagrada por uso inmemorial.» 

(Anders Donner, “El Informe”, Pág.51. [Donner había sido profesor de astronomía en la Universidad de Helsingfors.]).

«Yo siempre he vacilado en sugerir la ruptura de la continuidad de la semana, la cual sin duda es la institución más antigua legada a nosotros por la antigüedad.»

(Edouard Baillaud, “El Informe”, Pág. 52. [Baillaud fue Director del Observatorio de Paris.]).

«No ha habido cambio en nuestro calendario en los siglos pasados que haya afectado en alguna manera el ciclo de la semana.» 

(James Robertson, carta personal, con fecha del 12 de marzo de 1932. [El Dr. Robertson fue Director de Efemérides Americanas, Depto. De la Marina, Observatorio Naval de los EE.UU., Washington, D.C.]).

«Hasta donde yo sé, en los varios cambios al calendario, no ha habido cambios en el ciclo de siete días de la semana, el cual ha venido desde tiempos muy antiguos.» 

(F.W. Dyson, carta personal, con fecha del 4 de marzo de 1932. [El Dr. Dyson fue astrónomo real, del Observatorio Real, Greenwich, Londres.]).

«La semana de siete días ha estado en uso desde los días de la dispensación mosaica y no tenemos razón para suponer que haya existido irregularidades en la sucesión de las semanas y de sus días desde ese tiempo hasta el presente.» 

(Declaración del Dr. W.W. Campbell. [El Dr. Campbell fue Director del Observatorio Lick, Mte. Hamilton, California.]).

«Por más de 3,000 años la ciencia ha ido hacia atrás y con profunda investigación revela el hecho de que en ese vasto período la duración del día no ha cambiado ni en la centésima parte de un solo segundo de tiempo.» 

(General O.M. Mitchell, Astronomía de la Biblia, pág. 235).

«A través de calcular los eclipses, puede ser probado que ningún tiempo se ha perdido y que los días de la creación fueron siete, divididos en veinticuatro horas cada uno.» 

(Dr. Hinckley, La Atalaya, Julio de 1926. [El Dr. Hinckley fue un reconocido astrónomo en la mitad del siglo pasado.]).

«La continuidad de la semana ha cruzado los siglos y todos los calendarios conocidos, aún intacta.» 

(Declaración del Profesor D. Eginitis. [El Dr. Eginitis fue Director del Observatorio de Atenas, Grecia.]).

«Es un hecho extraño que aún hoy haya una gran confusión referente a la cuestión del llamado “tiempo perdido”. Las alteraciones que se le han hecho al calendario en el pasado han dejado la impresión de que el cómputo del tiempo realmente se ha perdido. En realidad, desde luego, estos ajustes fueron hechos para poner al calendario más de acuerdo con el año natural [solar]. Ahora, desafortunadamente, esta supuesta “pérdida del tiempo” está todavía siendo utilizada para crear duda acerca del ininterrumpido ciclo del día de reposo del séptimo día que Dios inauguró en la Creación. Estoy contento de poder añadir el testimonio de mi adiestramiento científico a la naturaleza irrevocable del ciclo semanal.»

«Habiendo estado computando el tiempo en Greenwich [Observatorio de Inglaterra] por muchos años, yo puedo atestiguar que todos nuestros días están en el control absoluto de Dios, implacablemente medidos por la rotación de la tierra sobre su eje. Este período diario de rotación no varía ni una milésima parte de un segundo en miles de años. También, el año tiene un número definido de días. Por consiguiente, se puede decir que ni un día se ha perdido desde la Creación, y a pesar de todos los cambios al calendario no ha habido ruptura en el ciclo semanal.» 

(Declaración de Frank Jeffries [El Dr. Jeffries fue socio de la Sociedad Astronómica Real y Director de Investigaciones del Observatorio Real en Greenwich, Inglaterra]).

El Calendario Gregoriano

«Se debe notar que, en el período cristiano, el orden de los días en la semana nunca ha sido interrumpido. Así, cuando Gregorio XIII reformó el calendario en 1582, el jueves 4 de octubre fue seguido por el viernes 15 de octubre. Así, en Inglaterra, en 1752, el miércoles 2 de septiembre fue seguido por el jueves 14 de septiembre.»

(Enciclopedia Católica, Vol. 3, Pág. 740, Artículo “Cronología”).

«Así, se hizo cada propuesta imaginable, sólo una idea nunca se mencionó, es decir, el abandono de la semana de siete días.» 

(Enciclopedia Católica, Vol. 9, Pág. 251, Artículo “Lilio”)

Reflexión final

La integridad del ciclo semanal preservado a través del tiempo confirma la fidelidad de Dios y su Palabra. El cuarto mandamiento sigue siendo una invitación al recuerdo y a la obediencia:

“Acuérdate del día del reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios…” Éxodo 20:8-10

Dios no dejó su santo día al azar ni lo sujetó a cambios humanos. Su Palabra permanece para siempre:

“Secóse la hierba, marchitóse la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.” Isaías 40:8