Lección 4 - Pedro en Cesarea

(Hechos 10: 30-48)

(VERSÍCULOS DE MEMORIA, 39-43)

TEXTO DE ORO: “... de que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre..” Hechos 10:43. 

1. Indique cómo preparó Dios a Pedro para ir a la casa de Cornelio. Hechos 10:9 20.

2. ¿Cómo llegó Cornelio a mandar a llamar a Pedro? Hechos 10:30 33.

3. ¿En qué óptimo estado para recibir la verdad estaban Cornelio y sus amigos? Hechos 10:33 (última parte).

4. ¿Con qué palabras comenzó Pedro su discurso? Hechos 10:34 35.

5. ¿Era ésta una verdad de origen reciente? Génesis 12:3; Jonás 3:10.

6. ¿Con qué estaban familiarizados Cornelio y sus amigos? Hechos 10:36 38.

7. ¿Qué relató entonces Pedro? Hechos 10:39 41.

8. ¿Qué se había mandados a predicar a los testigos de Cristo? Hechos 10:42.

9. ¿De qué también habían dado testimonio todos los profetas? Hechos 10:43.

10. Entonces, ¿Fue entonces la justificación por fe algo nuevo en los días de Cristo y sus apóstoles? Génesis 15:6; Hebreos 4:2; Gálatas 3:8.

11. ¿Qué aconteció mientras Pedro todavía hablaba? Hechos 10:44.

12. ¿Qué les impulsó a hacer el Espíritu? Hechos 10:46.

13. ¿Cómo afectó esta manifestación a los hermanos de Pedro? Hechos 10:45.

14. ¿Qué dijo el propio Pedro? Hechos 10:46 47.

15. ¿Qué se hizo de inmediato? Versículo 48 primera parte.

16. ¿Qué probó para los judíos el derramamiento del Espíritu sobre los gentiles? Hechos 11:15 17.

17. ¿Qué deberían haber sabido por las Escrituras, sin esta demostración? Génesis 12:3; Gálatas 3:8.

NOTA: Si alguien piensa que los judíos seguro que habrían sabido si las Escrituras hubieran enseñado que el Señor deseaba la salvación de otros pueblos tanto como la de los judíos, que recuerde lo imposible que les resultó a los discípulos comprender la idea de que Cristo iba a morir, lo cual no solo estaba contenido en las Escrituras, sino que fue declarado por el Salvador en persona, de manera clara y repetida. Fue necesario ese derramamiento del Espíritu sobre los gentiles para convencer a los discípulos de que Dios no hace acepción de personas. Pero Dios siempre es el mismo, por lo tanto, nunca ha hecho acepción de personas. Así que siempre fue cierto que «de cualquier nación que le teme y obra justicia, se agrada». El tardío reconocimiento de esta verdad por parte de Pedro no la convirtió en algo nuevo para Dios.